,

Edad recomendada (+7)

Federico

Prólogo: Beatriz G. Alberdi.

Imagen: Retrato de Federico Garcia Lorca. Dominio público.

Puedes Escuchar el relato en nuestro podcast de iVoox y leerlo íntegro en este post.

Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar

y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura

ella sueña  en su baranda,

verde carne, pelo verde,

con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

las cosas la están mirando

y ella no puede mirarlas.

Así comienza el poema “Romance sonámbulo” de Federico García Lorca, cuyos versos han trascendido como exponente no solo de la cultura andaluza sino del estilo surrealista y de vanguardias, característicos del momento en que fueron escritos. Su poesía entre simbólica y onírica fluye como el río entre los juncos que se baten en el viento, por el pasar de un caballo, al que ilumina la luna plata que busca sangre para cobijarse del frío de la noche solitaria pero llena de ruidos. Leer a Federico es sumergirse en la corriente de la generación del 27 que formaría parte de los movimientos europeos del simbolismo y el surrealismo de la época.

Poema recitado: Gacela de la huida. (Incluido en el PODCAST)

Este poema se llama «Gacela» de la huida y se recoge en el poemario «El Diván del Tamarit» (llamado así en recuerdo a la huerta del tío de Federico, muy cercana a la casa donde veraneaba la familia García Lorca y donde se escribieron muchas de las obras del poeta). El poemario está constituído por gacelas y casidas, en homenaje a los poetas árabes de Granada. En concreto la gacela, típica de la lírica persa, es un poema corto y de temas preferentemente eróticos. La casida, además trata otros temas recurrentes en su obra: la muerte y el cuerpo, envueltos en una atmósfera trágica y oriental.

Durante el pasado curso académico 2026-2027, los alumnos de la Escuela de teatro y artes escénica La Théâtral (en Bruselas), prepararon para un público escogido una representación con poemas del Diván del Tamarit. El profesor y director de la escenografía fue Daniel Sieteiglesias. Y sus alumnos han cedido sus voces y su interpretación para este episodio.

Poemas recitados: Gacela de la muerte oscura (Isabel Ladrón, Alejandro Montero,  Fernando LP, Lucía Soto, David Arribe López, Jaime BT, María Arrazola Delgado, Daniel Pérez Vega, Alberto Martínez Carcedo, Julia Movida Vida, Sara Silvente i Font, Beatriz G. Alberdi), Casida de las palomas oscuras (Fernando LP), Gacela de la raíz amarga (Alejandro Montero),  Gacela del niño muerto (María Arrazola Delgado). Casida de la rosa (Daniel Pérez Vega), Gacela del mercado matutino (Lucía Soto), Gacela del recuerdo del amor (Jaime BT), Gacela del amor desesperado (David Arribe López), Casida del llanto (Sara Silvente i Font), Gacela de la terrible presencia (Beatriz G. Alberdi).

A nuestro poeta se le hacía raro que le llamaran Lorca. Como cuenta Ilu Ros en su libro, le escribió a un amigo que le gustaba que le llamasen Federico, “como en su casa”.

Por desgracia, no hay grabaciones de su voz o de sus gestos. Habría sido un regalo oírlo recitar. Lo que sí que sabemos es lo que dijo Francisco García Lorca sobre su hermano:

“Federico se ayudaba mucho de sus manos al hablar. Tenía unos movimientos muy marcados. Ramón Gómez de la Serna decía que el secreto de su expresividad residía en sus manos. Cuando la palabra salía de su boca él la cogía con las manos y la modulaba jugando con ella como si fuese un acordeón. Tenía una voz un poco cálida y rota. Con muchos matices. Entre que escribía una obra de teatro y la estrenaba solía haber un amplio espacio de tiempo… pero este periodo no era silencioso, Federico leía sus obras a quien quisiese escucharlas. Imaginábamos su teatro solo con su voz desnuda. Con su voz rota, cálida y desnuda”.

Lo que está claro es que la tradición oral le venía de casa:

“Mi madre, a quien yo adoro, es maestra. Dejó la escuela por las galas de labradora andaluza, y ha leído en alta voz por las noches para todos, y no ha desmayado un momento en este amoroso afán por la cultura” – dirá Federico en una carta a Carlos Martínez-Barbeito.

Efectivamente Federico escribió también muchas obras de teatro, y fue con Bodas de sangre con la que obtuvo reconocimiento internacional. Se estrenó el 8 de marzo del año 1933 en el Teatro Beatriz de Madrid y fue un éxito. Poco después la obra fue llevada a Buenos Aires, gracias a Lola Membrives, y fue Margarida Xirgu la que interpretó el papel principal. Como dato curioso: para escribir la obra Federico se inspiró en un suceso real de una localidad vecina: una chica se había fugado con un antiguo novio y la noticia había sido un escándalo, además de resultar en la muerte del fugitivo. Federico atrapa la historia en su memoria y la cuenta años más tarde en forma de versos octosílabos que le dan su musicalidad y ritmo característicos. Es aquí donde vemos además varios de los símbolos más elocuentes de su poesía: el caballo es el instinto que arrastra hasta el destino del que no pueden escapar; la luna se muestra aquí como cómplice de la muerte, un ser que necesita sangre para recuperar su poder perdido; la sangre será la vida anhelada y después el final de esta… Vamos a escuchar un fragmento a cuatro voces de los alumnos de La Théâtral, seguida de una escena en la que Leonardo y la novia intentan huir de su destino. 

Fragmento de Bodas de sangre (interpretado por Beatriz G. Alberdi, Daniel Pérez Vega, David Arribe López, Fernando LP, María Arrazola Delgado, Lucía Soto). AUDIO incluido en el PODCAST

Las obras de teatro de Federico reflejan la sociedad en la que vivió y la critica desde dentro: abriendo en canal alguna de sus costumbres más arraigadas, las que no se cuestionan pero cohíben la libertad hasta sus máximas consecuencias. Esto se ve muy bien en una de las últimas obras que escribió: La casa de Bernarda Alba, cuya matriarca que da nombre a la obra está inspirada en una vecina de Federico, a la que no le cambió ni el apellido. Frasquita Alba era amiga de la familia García Lorca y Federico conocía las disputas de sus hijas (también de distintos matrimonios) por casarse con un hombre de la localidad de Romilla (en Granada) al que Federico rebautiza en el texto como Pepe El Romano.

Fragmento de La casa de Bernarda Alba (interpretado por Jaime BT, Sara Silvente i Font, Isabel Ladrón, David Arribe López). AUDIO incluido en el PODCAST

Un tema muy presente en la obra de Federico es la muerte: algo que le obsesionaba y aterrorizaba a la vez. Se sabe incluso que fingía su propia muerte en algunas ocasiones, a veces para que lo retratasen así: en Cadaqués con Salvador Dalí, por ejemplo, o con otros compañeros de la Residencia de estudiantes en Madrid.

Quizás fuera Federico el que andaba “con la tierra por la cintura” cuando intentaba vivir y amar como le hubiera gustado, pero la sociedad en la que nació no le dejó y acabó incluso matándole por ello. Lo que está claro es que amó, y sufrió mucho también, como le dijo su amigo y Nobel de literatura Vicente Aleixandre después de que Federico le leyera Sonetos del amor oscuro.

El 18 de agosto de 1936 la literatura española perdió un poeta, un dramaturgo, un hombre lleno de talento llamado a escribir. No es fácil explicar lo que pasó y en estos días siento (a veces) la España dividida de entonces que reverbera desde un pasado que no cerró bien sus heridas. Que pretende seguir andando hacia adelante con preguntas sangrando que nunca se respondieron. Abiertas. Dolientes. Pero mudas.

José Ovejero escribió que “la historia no es, como algunos quisiéramos a veces, un tigre. La historia es una tortuga que no soporta sobresaltos. Cuando la agitación le resulta excesiva oculta la cabeza en la concha y tarda décadas en volver a asomarla/se”.

Pero hay cosas que resisten al tiempo y que además dialogan con nosotros ahora, haciendo que recordemos, que pensemos. Este es el caso de la película de los Javis “La bola negra” que acaba de ser galardonada con el Premio a mejor dirección por el Festival de Cannes. En ella se rescatan los años cercanos a la muerte de Federico y a uno de los personajes que fue clave en su vida: Rafael Rodríguez Rapún (quien fue su último (des)amor).

Hay cosas que resisten al tiempo, y una de ellas es sin duda la obra de Federico, sus versos. Como dijo el alemán Friedrich Hölderlin: “Was bleibt, stiften die Dichter». Lo que permanece, lo fundan los poetas.

BEATRIZ G. ALBERDI

Relatos sin Fronteras es un proyecto de narrativa compartida sin ánimo de lucro que pretende facilitar el acceso a la literatura a toda una comunidad colaborativa de narradores, lectores, docentes y cuentacuentos. Aquí encontrarás ficciones, poesía, ensayo y reflexiones sobre la importancia transformadora de la literatura.

¿Escribes ficción, poesía o ensayo? ¡Envíanos tus textos!
¿Sabes locutar o interpretar? ¡Envíanos tu voz!
¿Te gusta ilustrar o dibujar? ¡Envíanos tu arte!
¿Quieres hacerte mecenas o participar de cualquier otra manera en el proyecto?

Escríbenos a: info@relatossinfronteras.com

¡Nos leemos y escuchamos!